Resumen: Actividad 1
Las enzimas
son responsables de las funciones de cada órgano. El cuerpo es una gran fábrica
química de vanguardia y las enzimas son necesarias para cada acción y reacción
química. El programa de cada gen se asocia con la acción de las enzimas.
Incluso vitaminas y nutrientes no se puede utilizar eficazmente sin enzimas. La
función del sistema inmunológico es para combatir todos los invasores
extranjeros en el cuerpo, tales como bacterias, virus, agentes carcinógenos y
otros químicos. Se basa casi totalmente en las enzimas para hacer su trabajo.
Un sistema inmunológico debilitado tiene una disminución del volumen de las
enzimas. Las vitaminas son precursoras de coenzimas, (aunque no son propiamente
enzimas) grupos prostéticos de las enzimas. Esto significa, que la molécula de
la vitamina, con un pequeño cambio en su estructura, pasa a ser la molécula
activa, sea ésta coenzima o no. Por otro lado las vitaminas son sustancias indispensables
en la nutrición de
los seres vivos; no aportan energía, pero sin ellas el organismo no podría
aprovechar los elementos constructivos y energéticos suministrados por medio de
la alimentación. El consumo de tabaco, alcohol o drogas
provoca un mayor gasto de algunas vitaminas por lo cual es necesario
suministrarlas en mayor cantidad o hacer un aporte suplementario. La
falta de vitaminas, generaran debilitamiento, y pueden generar enfermedades, ya
que algunas son las encargadas de nuestro sistema inmunológico.
La deficiencia de vitaminas puede producir trastornos más o menos graves, según
el grado de deficiencia, llegando incluso a la muerte. Respecto a la
posibilidad de que estas deficiencias se produzcan en el mundo desarrollado hay
posturas muy enfrentadas. Por un lado están los que aseguran que es
prácticamente imposible que se produzca una avitaminosis, y por otro los que
responden que es bastante difícil llegar a las dosis de vitaminas mínimas, y
por tanto, es fácil adquirir una deficiencia, por lo menos leve. Las hormonas son sustancias secretadas por células especializadas, localizadas en glándulas de
secreción interna o glándulas endocrinas (carentes de conductos), o también por células
epiteliales e intersticiales cuyo fin es la
de afectar la función de otras células. También hay hormonas que actúan sobre
la misma célula que las sintetiza (autocrinas). Hay algunas hormonas animales y
hormonas vegetales como las auxinas, ácido abscísico, citoquinina, giberelina y el etileno. Son transportadas por vía
sanguínea o por el espacio intersticial, solas (biodisponibles) o asociadas a
ciertas proteínas (que extienden su vida media al protegerlas de la
degradación) y hacen su efecto en determinados órganos o tejidos diana (o
blanco) a distancia de donde se sintetizaron, sobre la misma célula que la
sintetiza (acción autócrina) o sobre células contiguas (acción parácrina)
interviniendo en la comunicación celular. Cada hormona tiene una función en
concreto y en los órganos en los que actúan son responsables de estimular a las
células para que produzcan determinadas sustancias, de acelerar o retardar el
metabolismo o de favorecer el crecimiento y la especialización celular de
diferentes partes del cuerpo. Un ejemplo de funcionamiento de una hormona sería
el siguiente: cuando el cuerpo comienza a enfriarse, el tiroides, una glándula
situada en el cuello, emite una señal de alerta y envía un mensaje al resto del
cuerpo, liberando en la sangre grandes cantidades de una sustancia denominada
tiroxina (una de las tres hormonas que produce esta glándula).